SEMBLANZA DE JAVIER FRANCISCO ORTIZ

Francisco nació en Costa Rica el 23 de marzo de 1953 y tuvo la infancia de un niño normal de clase media. En la adolescencia formó su carácter y aprendió a amar la naturaleza a través del movimiento scout. Al terminar la secundaria inició estudios de ingeniería e incursionó en el campo de la música como cantautor.

Su canción Vietnam, fue la primera canción en español que se cantó en las iglesias católicas y la primera canción “protesta” en llegar al primer lugar de preferencia en la radio popular, adonde se mantuvo 17 semanas seguidas (1970), augurándole una exitosa carrera como cantautor. Sin embargo, una experiencia mística vivida en 1971 durante su luna de miel, le llevó a dedicarse a investigar la relación entre sexualidad y espiritualidad: durante el orgasmo fue llevado ante la presencia de tres seres de luz, quienes le recordaron que había elegido vivir la experiencia humana para participar de forma consciente en la evolución del Planeta Tierra, construyendo una atmósfera en donde el amor y la libertad coexistan en armonía.

En 1979 se graduó en sociología, psicología y antropología sin encontrar lo que buscaba, por lo que viajó a California a estudiar sexología y contactar la sabiduría ancestral del tantra. Allí, en la madrugada del 9 de diciembre de 1980, aún en shock por el asesinato de John Lennon, tuvo un sueño que se convertiría en parte de su propósito de vida: vio que el 21 de diciembre del 2012 los nueve pueblos que conforman Costa Rica celebraban alrededor del “fuego de la unidad”, el “día uno” de una nueva civilización en paz con la Tierra.

En los años siguientes continuó su búsqueda egresándose de doctorados en sexología, psicología transpersonal y ciencias integrales de la salud, certificándose como instructor de yoga tibetana, psicología tántrica y ashtanga yoga, y graduándose como practicante de kinesiología, masaje, hipnoterapia, digitopuntura, enneagrama de la personalidad, ashtanga yoga, terapia floral y reiki.

Mientras preparaba sus tesis de doctorado conoció a Manocher Movlavi, un maestro sufí, con quien comenzó a instruirse en una antigua herramienta de sanación y quien le invitó a desarrollar, a partir de ella, un yoga capaz de romper la restricción que mantiene a la fuerza vital (kundalini) amarrada a la sexualidad genital.

Gracias al trabajo realizado con Movlavi, Francisco fue contactado por Joe Wilcox, maestro de una tradición esenia, quien le pidió hacer realidad el sueño del Día Uno y llevar a Costa Rica la escuela del camino del alma.

Una vez de regreso en su patria(1982), Francisco creó la Fundación Gaia, el Centro de Balance Integral Gaia y el Instituto Holístico Gaia, con el propósito de cumplir las encomiendas de sus maestros.

En marzo de 1983 inició el trabajo de reunir a un grupo de amigos y repetir un mantra en estado de meditación, siguiendo las instrucciones de su maestro. A partir de esa vibración comenzó a surgir en sus cuerpos la gimnasia psicofísica de un yoga tantra completo.

El yoga para el alma fue creándose de esta manera hasta marzo del 2009 y muy poco a poco fue revelándose su propósito: brindar un camino, un mapa, un grupo de personas, una serie de herramientas y un entrenamiento perfecto para quienes quieran participar en la evolución consciente de la Madre Tierra.

En setiembre del 2009 Francisco viajó a la India con un grupo de miembros de su escuela a dar gracias por la creación del yoga. Allí, haciendo yoga de la Tierra bajo el árbol de la iluminación del Buda, Francisco comprendió que la visión del “día uno” solo sucedería si se entregaba por completo a su realización y que el sueño del fuego de la unidad ya había sido descrito en la profecía Hopi del águila, el cóndor y la serpiente.

Al regresar a su país natal abandonó todas sus otras actividades y se dedicó exclusivamente a la realización de la visión, comprendiendo que lograr un pacto de paz y de armonía entre los nueve pueblos de Costa Rica era esencial para lograr el propósito de los “señores de las estrellas”.

Los siguientes tres años Francisco visitó los territorios indígenas de Costa Rica y otras partes de América, llevando una invitación para el fuego de la unidad. La profecía se cumplió al píe de la letra el 21 de diciembre del 2012 con la presencia de todos los pueblos indígenas que conforman la Nación, y representantes de los mayas, los hopi e indígenas de Brasil, Ecuador, México y USA. Con todos ellos se celebró el Fuego de la Unidad, se firmó la Proclama de Costa Rica por la paz con la Tierra y se avaló  la Declaración de principios para la evolución consciente de la Madre Tierra 2012, canalizada el 10 de diciembre del mismo año por Jorge Calderón (Kanki), un miembro de su Escuela,  en la montaña sagrada de Iztarú.

Después de cumplir con su encargo Francisco inició un proceso sistemático de yoga y meditación para soltar las nueve “restricciones del alma”. Como parte de dicho trabajo, en marzo del 2014 se despertó en su cuerpo el proceso llamado “despertar de la fuerza vital”, llevándole a vivir en un mundo completamente nuevo para él. Según sus propias palabras, este proceso le permitió reconocer quien es y comenzar a vivir una vida acorde a dicha realización, participando de una forma totalmente nueva en la evolución, en compañía de su hijo Edgar, su hija Marianela y los miembros de la escuela del camino del alma.

Gracias a un contacto establecido por sus hijos, en febrero del 2015 Francisco conoció a Bárbara Marx Hubbard, conocida como “la vocera de la evolución consciente”. En ella encontró a una alma gemela, con un propósito de vida idéntico al suyo, y una vida entera dedicada a lograr el mismo objetivo, incluida la celebración del Día Uno!

La verificación que obtuvo a través de su contacto con el trabajo de Bárbara y el resto de los teóricos de la evolución consciente en los Estados Unidos le permitió dar el siguiente paso: compartir fuera de su escuela la Declaración de Principios, el mapa, las herramientas y el entrenamiento perfecto para quienes están participando en la evolución consciente de la Madre Tierra.

Desde entonces se dedica a construir la plataforma GaiaOm y a desarrollar la Campaña Yo soy la Respuesta.

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